3 de noviembre de 2009

van juntos de la mano...




Cuentan q alguna vez se reunieron en algún lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura como siempre tan loca les propuso: ¿Vamos a jugar a las escondidas? La intriga levantó las cejas intrigada y la curiosidad sin poder contenerse le preguntó como se jugaba y la locura le contó bien las reglas. La locura iba a contar hasta un millón para q todos se escondieran. El entusiasmo bailo entusiasmado secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que termino convenciendo a la duda. Pero no todos querían participar, la verdad prefirió no esconderse... ¿Para que?...si al final siempre la hallaban. Y la soberbia opino q era un juego muy tonto; la cobardía prefirió no arriesgarse. Cuando la locura comenzó a contar, la pereza fue la primera en esconderse, como siempre tan perezosa se dejo caer ante la primera piedra en el camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del arbol más alto. La generosidad no encontraba lugar, porque todo lugar que encontraba le parecía maravilloso para otro de sus compañeros. En cambio el egoísmo encontró un sitio muy bueno desde el principio, aireado y muy cómodo, la mentira se escondió en el fondo del mar. 
La pasión y el deseo se escondieron en el centro de los volcanes. Cuando la locura estaba a punto de terminar de contar, el amor no encontraba sitio donde esconderse entre sus flores. 
Termino de contar la locura y a la primera q encontró fue a la pereza, a solo tres pasos de aquel lugar detrás de una piedra. Luego escucho a la fe discutiendo con dios de teología y a la pasión y el deseo quemándose en los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y por supuesto también al triunfo. Al egoísmo no tuvo ni q buscarlo, el mismo salio disparando de su escondite que resulto ser un nido de avispas. Con la duda fue todavía más fácil porque la encontró al lado de una cerca sin decidir aun donde esconderse; A la angustia dentro de una cueva y a la mentira en el fondo del mar. Pero el que no aparecía por ningún lugar era el amor. Busco por todos los lugares y cuando estaba dándose por vencido vio un rosal y pensó,-el amor siempre tan cursi-, seguro se escondió tras las rosas. Tomo una rama y empezó a mover las rosas una por una cuando de pronto se escucho un grito de dolor. Las espinas habían herido los ojos del amor, la locura no sabia que hacer para disculparse: 
Lloro...rogó...pidió perdón y hasta prometió ser su esclavo. 
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra, el AMOR es ciego...y la locura siempre lo acompaña. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario